Cólico del Lactante: Causas, Síntomas y Soluciones

Cólico del lactante: síntomas, causas y qué hacer

El cólico del lactante se caracteriza por episodios recurrentes de llanto intenso, irritabilidad o inquietud en un bebé pequeño que, por lo demás, está sano y crece adecuadamente.

Suele aparecer durante las primeras semanas de vida y, aunque puede resultar muy angustiante para las familias, habitualmente mejora de forma progresiva durante los primeros meses.

La causa exacta del cólico del lactante no se conoce. Se han estudiado diferentes factores digestivos, neurológicos, ambientales y relacionados con la microbiota intestinal, pero actualmente no existe una única explicación que permita justificar todos los casos.

En pocas palabras: el cólico del lactante provoca episodios de llanto intenso y difícil de consolar en bebés que, por lo demás, se encuentran sanos. Es un problema transitorio, pero antes de asumir que el llanto se debe a un cólico es importante descartar otras posibles causas.

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante es un trastorno caracterizado por episodios repetidos de llanto, irritabilidad o inquietud que aparecen sin una causa evidente y que los padres encuentran difíciles de prevenir o consolar.

Tradicionalmente se utilizaba la llamada “regla de los tres” para definirlo: llanto durante más de tres horas al día, más de tres días a la semana y durante al menos tres semanas.

Actualmente, la definición clínica es menos rígida y tiene en cuenta principalmente la presencia de episodios recurrentes y prolongados de llanto o irritabilidad en un bebé pequeño que está sano, se alimenta y crece correctamente.

No todo bebé que llora mucho tiene cólicos.

El llanto es una forma normal de comunicación durante los primeros meses de vida y puede deberse a hambre, sueño, necesidad de contacto, temperatura, sobreestimulación o múltiples situaciones cotidianas.

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¿Cuándo empiezan los cólicos del lactante?

Los episodios suelen comenzar durante las primeras semanas de vida.

En muchos bebés aumentan progresivamente durante las primeras semanas y después empiezan a disminuir.

Es frecuente que el llanto sea más intenso durante la tarde o las primeras horas de la noche.

Aunque cada bebé evoluciona de forma diferente, el cólico suele mejorar espontáneamente durante los primeros meses de vida.

¿Cuáles son los síntomas del cólico del lactante?

Los signos más habituales son:

  • Episodios de llanto intenso y difícil de consolar.
  • Irritabilidad o inquietud.
  • Llanto que aparece sin una causa clara.
  • Episodios más frecuentes durante la tarde o la noche.
  • Enrojecimiento de la cara durante el llanto.
  • Flexión de las piernas o movimientos frecuentes durante los episodios.
  • Dificultad de los padres para encontrar una estrategia que calme al bebé de forma constante.

Entre los episodios, el bebé suele encontrarse bien.

Debe alimentarse correctamente, presentar un estado general adecuado y mantener una evolución normal de crecimiento.

Si esto no ocurre, es importante realizar una valoración pediátrica.

¿Por qué aparecen los cólicos del bebé?

Actualmente no conocemos una única causa del cólico del lactante.

Se han estudiado diferentes mecanismos relacionados con:

  • La maduración del sistema digestivo.
  • La microbiota intestinal.
  • La regulación del sistema nervioso.
  • La sensibilidad a determinados estímulos.
  • Factores relacionados con la alimentación.

Sin embargo, ninguno de ellos explica por sí solo todos los casos.

Tampoco debemos asumir que el cólico se produce simplemente por “tener gases”.

Un bebé puede expulsar gases durante un episodio de llanto porque al llorar también traga aire, por lo que es difícil establecer en cada caso qué ocurre primero.

¿Los gases son la causa de los cólicos?

No necesariamente.

Los gases suelen asociarse al cólico del lactante, pero actualmente no podemos afirmar que sean la causa principal.

Durante un episodio de llanto intenso, el bebé puede tragar aire y posteriormente expulsar más gases.

Por eso, la presencia de gases no significa automáticamente que exista un problema digestivo que sea necesario tratar.

Si además aparecen vómitos frecuentes, dificultades importantes durante las tomas, problemas para ganar peso, sangre en las heces u otros síntomas digestivos, es importante consultarlo con el pediatra.

¿Cómo saber si mi bebé tiene cólicos?

El diagnóstico de cólico del lactante se realiza fundamentalmente a partir de los síntomas y después de comprobar que el bebé se encuentra bien y no existen signos que hagan sospechar otro problema.

Antes de atribuir un llanto intenso a los cólicos es importante valorar:

  • Cómo se alimenta el bebé.
  • Si gana peso correctamente.
  • Si tiene fiebre.
  • Si presenta vómitos.
  • Cómo son sus deposiciones.
  • Si existen dificultades respiratorias.
  • Si el llanto es diferente al habitual.
  • Cómo se encuentra entre los episodios.

Si existen dudas, la primera valoración debe realizarla el pediatra.

¿Qué puedo hacer para calmar a un bebé con cólicos?

No existe una técnica que funcione en todos los bebés.

Algunas estrategias pueden ayudar a proporcionar calma y seguridad durante los episodios.

Mantener un ambiente tranquilo

Reducir temporalmente estímulos intensos como luces, ruido o movimiento excesivo puede ayudar a algunos bebés.

Contacto y brazos

Sostener al bebé, hablarle con calma o realizar contacto piel con piel puede proporcionar seguridad.

No hay que preocuparse por “acostumbrar demasiado a los brazos” a un bebé tan pequeño cuando necesita consuelo.

Movimiento suave

Algunos bebés se tranquilizan al caminar con ellos en brazos o con movimientos suaves y rítmicos.

El movimiento debe ser siempre seguro y controlado.

Revisar necesidades básicas

Antes de asumir que se trata de un cólico conviene comprobar:

  • Hambre.
  • Pañal.
  • Temperatura.
  • Sueño.
  • Necesidad de contacto.
  • Posibles molestias con la ropa.
  • Ambiente excesivamente estimulante.

Masaje y contacto suave

Algunos bebés parecen relajarse con un masaje suave o con el contacto de las manos sobre el abdomen.

Puede utilizarse como una estrategia de calma si al bebé le resulta agradable, pero no debemos afirmar que el masaje elimina los gases o resuelve el origen del cólico.

Si el bebé muestra incomodidad, no es necesario insistir.

¿Hay que cambiar la leche si el bebé tiene cólicos?

No de forma rutinaria.

Cambiar continuamente de fórmula sin una valoración adecuada puede dificultar todavía más la situación.

En determinados bebés, el pediatra puede valorar si existen síntomas compatibles con alergia a las proteínas de la leche de vaca u otro problema relacionado con la alimentación.

En esos casos puede estar indicado realizar modificaciones específicas.

Sin embargo, las fórmulas especiales o las dietas de exclusión de la madre durante la lactancia no deberían iniciarse por cuenta propia simplemente porque el bebé tenga cólicos.

¿La madre debe eliminar alimentos de su dieta durante la lactancia?

No existe una dieta universal para evitar los cólicos del lactante.

Eliminar alimentos sin una indicación concreta puede generar restricciones innecesarias.

Si existen síntomas que hagan sospechar una alergia o intolerancia, el pediatra valorará si está indicada alguna modificación temporal de la alimentación materna.

La lactancia materna no debería suspenderse simplemente por la presencia de cólicos.

¿Cuánto duran los cólicos del lactante?

El cólico del lactante es habitualmente transitorio.

Suele comenzar durante las primeras semanas, alcanzar una mayor intensidad durante los primeros meses y posteriormente disminuir.

No existe una fecha exacta porque cada bebé evoluciona de forma diferente.

Si el llanto intenso persiste, cambia de características o aparecen nuevos síntomas, conviene realizar una nueva valoración para comprobar que no exista otra causa.

¿Puede confundirse el cólico con el reflujo?

Sí. Para las familias puede ser difícil diferenciar un episodio de cólico de otras situaciones como el reflujo gastroesofágico en bebés, dificultades durante la alimentación u otras causas de malestar.

La presencia de regurgitación no significa necesariamente que el bebé tenga una enfermedad por reflujo, del mismo modo que el llanto intenso no significa automáticamente que tenga cólicos.

Por eso debemos valorar al bebé en conjunto y no centrarnos únicamente en un síntoma.

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

Aunque el cólico del lactante suele aparecer en bebés sanos, existen determinados síntomas que necesitan valoración sanitaria.

Consulta con un profesional si el bebé presenta:

  • Fiebre.
  • Decaimiento importante o dificultad para despertarlo.
  • Rechazo persistente de las tomas.
  • Dificultad importante para alimentarse.
  • Vómitos repetidos o intensos.
  • Vómito de color verde.
  • Sangre en las heces o en el vómito.
  • Abdomen muy hinchado o distendido.
  • Dificultad respiratoria.
  • Problemas para ganar peso.
  • Pérdida de peso.
  • Signos de deshidratación.
  • Un llanto muy diferente al habitual.
  • Irritabilidad continua y no solo durante episodios concretos.

También es recomendable consultar cuando los padres sienten que algo no va bien, aunque resulte difícil identificar exactamente qué ocurre.

El cólico también puede ser difícil para la familia

Los episodios prolongados de llanto pueden ser física y emocionalmente agotadores.

Que un bebé llore de forma intensa y resulte difícil consolarlo no significa que los padres estén haciendo algo mal.

Cuando el cansancio o la frustración aumentan, es importante pedir ayuda y turnarse con otra persona siempre que sea posible.

Si necesitas unos minutos para recuperarte, coloca al bebé boca arriba en un lugar seguro, como su cuna, y pide apoyo.

Nunca se debe sacudir a un bebé.

Cuidar a quienes cuidan también forma parte del bienestar del bebé.

¿Puede ayudar la fisioterapia en el cólico del lactante?

La evidencia disponible sobre las técnicas manuales y la osteopatía para el cólico del lactante es limitada y presenta resultados heterogéneos.

Algunos estudios han observado mejoras en determinados síntomas, mientras que las revisiones de conjunto no permiten afirmar con seguridad que estas técnicas reduzcan el tiempo de llanto o sean un tratamiento eficaz para todos los bebés con cólico.

Por eso, la fisioterapia pediátrica no debería presentarse como una técnica que “cura los cólicos” o que necesariamente mejora el tránsito intestinal o elimina los gases.

Una valoración de fisioterapia pediátrica puede tener sentido cuando existen además aspectos relacionados con el movimiento, la postura, las preferencias posturales o el desarrollo que requieren una valoración específica.

Cuando el principal problema es un llanto intenso, dificultades de alimentación o síntomas digestivos, es importante contar con una valoración pediátrica adecuada.

Preguntas frecuentes sobre el cólico del lactante

¿A qué edad empiezan los cólicos del bebé?

Suelen comenzar durante las primeras semanas de vida y tienden a disminuir progresivamente durante los primeros meses.

¿Por qué mi bebé tiene más cólicos por la tarde?

Es frecuente que los episodios de llanto sean más intensos al final del día. No existe una única explicación demostrada y este patrón puede formar parte de la evolución habitual del llanto durante los primeros meses.

¿Los cólicos significan que mi bebé tiene un problema digestivo?

No necesariamente.

Aunque se han investigado diferentes factores gastrointestinales, el cólico del lactante no equivale automáticamente a una enfermedad digestiva.

¿Los cólicos se producen por gases?

No podemos afirmar que los gases sean la causa del cólico.

Un bebé también puede tragar aire como consecuencia de llorar durante mucho tiempo.

¿Debo cambiar de leche si mi bebé tiene cólicos?

No es recomendable cambiar la fórmula de forma sistemática.

Si existen otros síntomas que hagan sospechar una alergia o un problema relacionado con la alimentación, debe valorarlo el pediatra.

¿Los masajes eliminan los cólicos?

No existe evidencia suficiente para afirmar que un masaje elimine el cólico.

El contacto o un masaje suave puede resultar relajante para algunos bebés si lo toleran bien.

¿Cuándo debería preocuparme por el llanto de mi bebé?

Consulta si el llanto se acompaña de fiebre, decaimiento, vómitos importantes, rechazo de las tomas, dificultad respiratoria, problemas de crecimiento, sangre en las heces o cualquier cambio importante en el estado general del bebé.

Fisioterapia pediátrica en Moratalaz

En Kaukura Fisioterapia, en Moratalaz (Madrid), realizamos valoraciones individualizadas de fisioterapia pediátrica cuando existen dudas relacionadas con el movimiento, la postura o el desarrollo del bebé.

Nuestro objetivo no es atribuir automáticamente el llanto a “gases” o “tensiones”, sino valorar al bebé de forma global y determinar si existe algún aspecto dentro del ámbito de la fisioterapia que necesite atención.

Cuando observamos síntomas que pueden requerir valoración pediátrica o de otro profesional sanitario, recomendamos la derivación correspondiente.

Si tienes dudas sobre el movimiento, la postura o el desarrollo de tu bebé, puedes solicitar una valoración en Kaukura Fisioterapia.

 

 

 

 

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