ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR (ATM)

ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR (ATM)

La articulación temporomandibular es una de las articulaciones más especiales existentes dentro del cuerpo humano, no solo por su conformación sino porque es la única que trabaja de forma bilateral, es decir, en la que actúan conjuntamente lados derecho e izquierdo al unísono en todo momento. Esta articulación, conformada por el hueso temporal y el cóndilo mandibular principalmente, es la encargada de realizar los movimientos mandibulares útiles para acciones vitales como hablar o comer.

En su conformación, además de las estructuras citadas anteriormente, existen otra serie de elementos que son de gran importancia para realizar su acción, como son el disco condilar (encargado de articular la eminencia temporal y el cóndilo), ligamentos temporomandibulares y cápsula para conferir estabilidad, y el tejido retrodiscal, un tejido en el cual se encuentran numerosos vasos sanguíneos y ramas nerviosas que van a irrigar la zona. A nivel muscular, existen músculos muy potentes que van a facilitar la acción de la articulación; siendo los más conocidos masetero y el músculo temporal, aunque cabe destacar también los músculos pterigoideos internos y externos y musculatura suprahioidea, que van a facilitar sobre todo acciones de apertura y en especial la deglución al adelantar el hioides a nivel faríngeo.

En cuanto a posibles patologías en la articulación se da también la particularidad de que la articulación temporomandibular y sus estructuras poseen una gran capacidad de adaptabilidad así como de rapidez para habituarse a los cambios, por lo que a pesar de que muchas personas posean signos y síntomas correspondientes con una alteración a este nivel, el número de pacientes que se encuentran afortunadamente es inferior. Sin embargo, al ser la parte de nuestro cuerpo a nivel articular más utilizada durante el día, puede dar origen a distintas patologías.

A nivel articular, además de las traumáticas o de las fracturas, las principales afectaciones son las denominadas como luxaciones de disco. En estas, el disco encargado de articular se encuentra ligeramente adelantado e imposibilitando la apertura correcta de la articulación. Generalmente, este adelantamiento solo se sucede durante el cierre, y a lo largo del recorrido de apertura consigue reengancharse en su sitio. Esta situación es precisamente la que diferencia las dos situaciones clínicas más habituales: la luxación de disco con reducción en caso de que el disco se encaje o sin reducción en caso de que no revierta.

La primera situación clínica, lo más probable es que no requiera ningún tipo de tratamiento gracias a esa capacidad del tejido para adaptarse, siendo lo único característico un pequeño sonido durante la apertura denominado «click», que es el momento en el que el disco se encaja nuevamente sobre el cóndilo.  La segunda situación clínica, y que sucede más habitualmente en personas que han tenido ese click durante un tiempo, suele iniciarse con un momento súbito de encaje de la mandíbula en una apertura submáxima, con imposibilidad para volver a cerrarse en un primer momento. En este estadio los clicks tienden a desaparecer, pero comienza a haber perdida de movilidad en el lado en el cual el disco no funciona correctamente. Esta situación clínica es más típico que requiera de tratamiento, dado que los pacientes refieren una falta de movilidad importante (con acompañamiento o no de dolor) que les imposibilita realizar acciones de la vida diaria. La forma de diagnosticar esta afectación se suele realizar principalmente valorando la cantidad de movimiento y la calidad de este, y sus tratamientos irán enfocados desde distintas áreas hacia la mejora del rango de movimiento.

Otra posible afectación articular importante es la retrodiscitis, que sucede cuando el tejido retrodiscal se inflama. Esto es muy típico en personas bruxistas debido al constante apriete de dientes que protruye a nivel posterior del disco. Esta patología suele además dar dolor referido en el oído y dolor durante la masticación.

Por último, en problemas articulares pero menos prevalentes también nos podemos encontrar casos de degeneración articular (fases avanzadas de luxación sin reducción), hipermovilidad segmentaria, luxaciones del cóndilo con respecto al disco o el síndrome de disco adherido, que cursa con mucha limitación en la apertura.

En cuanto a problemas musculares, numerosos puntos dolorosos a nivel muscular pueden afectar sobre el movimiento articular del segmento, pero también pueden dar dolor a zonas periféricas como la región del ojo o de la cabeza. Uno de los casos clínicos que más produce estos cuadros son también las personas bruxistas o los pacientes postquirúrgicos, que cursan con mucha tensión muscular.

Con respecto a problemas de origen neural, la zona está inervada por la rama mandibular, una de las tres ramificaciones principales del nervio trigémino. Esta ramificación con inervación sensitiva y motora tiene a su vez pequeñas ramificaciones que atraviesan la zona retrodiscal como sucede con la rama auriculotemporal, lo cual puede ser la causa del dolor de oído en problemas mandibulares. Además, otra de las patologías más prevalentes de la zona a nivel neural es la denominada neuralgia del trigémino, una patología muy incordiante que cursa con ráfagas eléctricas de corta duración, pero gran intensidad a lo largo generalmente de la rama mandibular (aunque puede afectar a otras zonas).

Ya por último, cabe destacar las investigaciones más recientes en las que se están valorando la tremenda relación entre la región cervical con la región craneomandibular. En estas investigaciones, se constata la presencia de una habitual comorbilidad en personas que padecen dolor de cuello y dolor cráneomandibular de forma secundaria y viceversa. Se hipotetiza que esto puede ser debido a una sensibilización a nivel central segmental por una característica muy curiosa a nivel neuroanatómico, y es que el nervio trigémino en su recorrido ascendente a centros superiores converge en una zona denominada como núcleo de Gasser, un centro en el que existe tres subnúcleos y en el que uno de ellos (subnúcleo caudal), está directamente en contacto con el recorrido del segmento cervical C0-C3(primeras vértebras), y es por esta sensibilización que se produce que se pueda suceder esta habitual comorbilidad, y por el cual podemos mejorar sintomatologías en ambas zonas tratando de forma indiferente en muchas ocasiones.

 

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