¿Sabes cuáles son las molestias digestivas más habituales?

¿Sabes cuáles son las molestias digestivas más habituales?

Cada día sube el número de personas que presentan molestias digestivas: acidez, reflujo, gastritis, digestiones pesadas, gases, estreñimiento, heces líquidas, etc. A veces estas molestias son tan intensas que llegan a condicionar el día a día.

Afortunadamente las pruebas diagnósticas son cada vez menos invasivas y permiten detectar con facilidad intolerancias, problemas de absorción y sobrecrecimientos bacterianos. Pero, aún con un diagnóstico claro y un listado de alimentos (los permitidos y los prohibidos) en sus manos, el paciente no siempre sabe organizar un menú saludable capaz de evitar déficits nutricionales.

El primer paso para recuperar el bienestar digestivo es un abordaje nutricional que cuide lo qué comemos, cuándo y qué alimentos comemos en diferentes momentos del día. Para obtener soluciones duraderas hay que individualizar al máximo el caso clínico, abordar el estilo de vida y añadir algo de suplementación, si fuese necesario. Estos son algunos de los problemas más habituales:

Acidez o ardor

Se produce cuando el cardias ( la sección que tenemos entre el esófago y el estómago) no funciona correctamente. Aquí tenemos una válvula que se abre para permitir el paso del bolo alimenticio al estómago. Su estado natural es estar cerrada para evitar que el ácido gástrico y la comida suban hacia el esófago.

El reflujo es una de las molestias más comunes, de ahí que el omeprazol sea el medicamento más consumido en España. Reducir el reflujo es importante puesto que la mucosa del esófago no está preparada para protegerse del ácido.

En todo caso el uso de los antiácidos debe ser puntual y controlado, ya que su abuso altera el pH gástrico

Siempre debe hacerse una valoración individual del origen del síntoma. Como consejo general se deben evitar alimentos muy grasos e irritantes para el estómago y seguir un adecuado estilo de vida.

Reflujo

Puede manifestarse con o sin acidez y se caracteriza por la subida de alimentos hacia el esófago y la boca. La enfermedad por reflujo gastroesofágico puede requerir intervención quirúrgica.

Consejos generales: evitar las comidas copiosas y acostarse después de las comidas, siendo aconsejable andar unos 20 minutos después de las ingestas principales.

Gastritis

Sucede cuando se irrita la mucosa del estómago. Esta irritación puede ser puntual o crónica y tiene una sintomatología variada, pues puede originar acidez, reflujo, náuseas o vómitos. Suele presentarse con dolor más o menos intenso en la zona epigástrica, que puede llegar a ser invalidante.

¿Por qué se origina? Desde el abuso de medicamentos antiinflamatorios, a un fuerte estado nervioso o de ansiedad, infecciones víricas o por Helicobacter pylori, abuso de tabaco, alcohol o alimentos muy picantes, cuadros de autoinmunidad o, bien una mezcla de varios.

¿Cómo tratarla?

Lo ideal sería averiguar la causa y poder actuar sobre ella, pero a veces es la mezcla de varios factores lo que acaba castigando el estómago por lo que, para solucionarlo, se necesitan cambios en el estilo de vida.

A nivel nutricional debemos evitar:

  • Alimentos irritantes para el estómago, como el café, los cítricos, la cebolla, la salsa de tomate, el chocolate, etc.
  • Los alimentos ácidos, muy calientes o muy fríos,
  • Comida rápida, comida preparada congelada y carnes procesadas,
  • Refrescos con gas y zumos industriales,
  • Los fritos y los alimentos muy ricos en grasa, como algunos quesos o carnes.

Al mismo tiempo debemos incluir alimentos protectores de mucosa como, por ejemplo, el boniato, la remolacha, la calabaza o la zanahoria cocida, infusiones digestivas, como la manzanilla u otras hierbas, además de comer despacio, masticar bien y perder peso, si fuese necesario.

Es oportuno valorar la aportación de suplementación favorecedora de la regeneración de la mucosa, así como la aportación de sustancias antiinflamatorias que reduzcan la inflamación gástrica.

Dispepsia

Es un trastorno de la digestión que aparece tras las comidas y cuyos síntomas más frecuentes son náuseas, pesadez y dolor de estómago, ardor y flatulencia. Como vemos, los síntomas son parecidos a los vistos en otros problemas, de ahí que las molestias digestivas sean tan complicadas de tratar.

Gases

Los sufre gran parte de la población, en especial, la femenina. Los diferentes tipos de gases nos pueden orientar hacia el origen del problema.

Según eel momento en que se manifiestan, el olor que tienen, si se acompañan con diarreas o estreñimiento pueden estar relacionados con el sobrecrecimiento de un tipo de bacteria u otra. Por ejemplo, la típica hinchazón que crece a lo largo del día nos podría estar indicando que estamos frente un caso de SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) en el que bacterias del intestino grueso se instalan en el delgado, donde fermentan y se reproducen.

El estilo de vida y la alimentación que sigue la persona nos ayudará a entender mejor el cuadro. Una buena historia clínica es importante para entender si el problema necesita la intervención de un gastroenterólogo o si es abordable con determinadas pautas nutricionales y suplementación ortomolecular.

El sistema digestivo es muy sensible y complejo, de ahí que la mayor parte de las intervenciones nutricionales incluyan retirar alimentos muy fermentativos o irritantes para el intestino y requieran tiempo para ser efectivas. A la par de esta retirada hay que valorar si fuese necesario completar la alimentación con algún multivitamínico.

Diarrea

Otro síntoma inespecífico que puede estar detrás de intolerancias, inflamación intestinal, desorden en la flora y fauna (denominada disbiosis intestinal) u otros cuadros.

En estos casos, nuevamente, es importante realizar una historia clínica que nos permita entender el estilo de vida y el tipo de alimentación que sigue el paciente, además de poder vislumbrar las características propias del síntoma para poderlo derivar si fuese necesario.  

En muchos casos las pruebas diagnósticas nos tranquilizan pues descartan patologías mayores o intolerancias, pero en esos mismos casos el problema sigue presente y la búsqueda del ‘alimento que sienta mal’ acaba siendo una obsesión.

El investigar si hay otros síntomas inflamatorios asociados, como cefaleas o migrañas, puede también orientar la intervención.

En cualquier caso, se retirarán los alimentos irritantes para el intestino o aquellos con acción colerética.

Estreñimiento

Es una disfunción frecuente agravada por el estilo de vida occidental. El sedentarismo, la falta de fibra, hidratación y tiempo influyen negativamente sobre nuestro tránsito intestinal. No somos máquinas y que nuestro organismo ha sido diseñado para moverse, comer fibra, beber agua, tener tiempo libre, relajarse y vivir, pero no solo en el fin de semana o en vacaciones, sino todos los días. Si no tenemos tiempo material para dedicarnos a una función tan básica e importante, ¿cómo podemos esperar que nuestro cuerpo responda en cuanto a salud?

El estreñimiento también puede ser causado por una disbiosis intestinal. La historia clínica nos ayudará a discernir los orígenes de este desajuste y la eventual intervención médica. Fisiológicamente el no eliminar las heces a su debido tiempo implica una cierta toxicidad, de ahí la importancia de recuperar la regularidad lo antes posible.

A nivel nutricional habrá que intervenir con alimentos o suplementación colerética, además de fibra, movimiento, hidratación y relajación.

Enfermedades inflamatorias intestinales

En el caso del colon irritable o del síndrome del intestino irritable, habrá que desinflamar al máximo el intestino, favorecer una correcta repoblación de la flora y fauna intestinal a través de la aportación de probióticos específicos, mejorar la mucosa, la alimentación y el estilo de vida.

En aquellas enfermedades con origen autoinmune, además, habrá que incrementar la aportación de alimentos antiinflamatorios, reducir los alimentos más activadores del sistema inmune (como el azúcar) y reconducir el estilo de vida hacia el equilibrio y la tranquilidad.

En general, para cualquier patología es importante nutrirnos de alimentos naturales, frescos, de cercanía y de temporada, con el fin de reducir al máximo los aditivos y los productos ultra-procesados, cuyo grado de influencia sobre el funcionamiento del sistema digestivo y del ecosistema intestinal es aún objeto de estudio. También sería recomendable, de poder, aumentar el consumo de alimentos ecológicos estaremos reduciendo, al mismo tiempo, la ingesta de restos de pesticidas u otros tóxicos.

Para más dudas puedes contactar  con nuestra nutricionista. Descubre muchos más tips de nutrición en su web: eco-nutricion.com

 

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