El curioso caso del dolor tendinoso.

El curioso caso del dolor tendinoso

El dolor tendinoso es uno de los problemas que encontramos con frecuencia en fisioterapia. Puede afectar tanto a deportistas de alto nivel como a personas que realizan actividades cotidianas y que, aparentemente, no someten a sus tendones a grandes esfuerzos.

Pero ¿por qué duele un tendón? ¿Qué diferencia existe entre una tendinitis y una tendinopatía? ¿Por qué algunas personas presentan alteraciones importantes en sus tendones sin experimentar dolor, mientras que otras tienen molestias persistentes?

El dolor tendinoso es un fenómeno complejo que no siempre puede explicarse únicamente por los cambios que encontramos en la estructura del tendón.

Para comprenderlo, primero debemos conocer cómo funciona este tejido y qué ocurre cuando se altera su capacidad para soportar las cargas.

¿Qué es un tendón y cuál es su función?

Los tendones son estructuras de tejido conectivo que forman parte de los denominados tejidos blandos de nuestro organismo.

Se encuentran distribuidos por prácticamente todo el cuerpo y presentan características diferentes según su localización, tamaño y función.

Podemos encontrarlos en las manos, los tobillos, las rodillas, las caderas e incluso en estructuras del interior del ojo.

Aunque sus funciones son variadas, una de las más importantes es transmitir las fuerzas generadas por los músculos hacia los huesos, permitiendo que se produzca el movimiento.

Además, algunos tendones participan en funciones de protección, estabilización y almacenamiento de energía durante determinadas actividades.

Por ejemplo, cuando caminamos, corremos o saltamos, los tendones de las extremidades inferiores deben soportar y transmitir fuerzas de manera continua.

Por eso, su capacidad para adaptarse a las cargas es fundamental para el movimiento.

¿Cómo es el dolor tendinoso?

El dolor de origen tendinoso suele presentar unas características relativamente reconocibles.

Con frecuencia se trata de un dolor localizado, que la persona puede señalar con bastante precisión, incluso con la punta de un dedo.

Una de sus principales características es que aparece o aumenta cuando el tendón tiene que soportar una carga.

Dependiendo de la situación, las molestias pueden aparecer:

  • Al comenzar una actividad.
  • Durante la realización de un movimiento.
  • Después del ejercicio.
  • Al repetir determinados gestos.
  • En actividades cotidianas que requieren esfuerzos mantenidos.

No es un problema exclusivo de las personas que practican deporte.

Un deportista que realiza saltos repetidos puede desarrollar molestias en el tendón rotuliano, pero también puede presentar dolor tendinoso una persona que utiliza durante muchas horas el ratón del ordenador.

Lo que cambia es el tipo de esfuerzo y la capacidad de cada tejido para tolerarlo.

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Tendinitis, tendinosis y tendinopatía: ¿son lo mismo?

Durante las últimas décadas han aparecido diferentes términos para describir los problemas que afectan a los tendones.

Entre los más habituales encontramos:

  • Tendinitis: término tradicionalmente relacionado con procesos inflamatorios del tendón.
  • Tendinosis: utilizado para describir determinados cambios degenerativos en su estructura.
  • Tendinopatía: término más amplio que engloba alteraciones clínicas relacionadas con el tendón.
  • Tendinopatía reactiva: expresión utilizada para describir determinadas respuestas del tejido ante cambios en la carga.
  • Paratendinitis: afectación de los tejidos que rodean determinados tendones.
  • Tenosinovitis: alteración de la vaina sinovial que envuelve algunos tendones.

Esta variedad de términos puede generar confusión.

Una persona puede acudir a distintos profesionales y recibir diagnósticos que parecen diferentes, aunque todos estén relacionados con molestias en una misma región tendinosa.

El problema es que la terminología no siempre explica por sí sola por qué aparece el dolor o qué necesita ese tendón para recuperar su función.

Por eso, además del diagnóstico, es fundamental valorar los síntomas, la actividad que realiza la persona y la respuesta del tendón a las cargas.

¿Qué ocurre dentro de un tendón cuando aparece una tendinopatía?

Las investigaciones sobre el dolor tendinoso han identificado diferentes cambios que pueden aparecer en los tendones afectados.

Entre ellos encontramos alteraciones en la matriz extracelular, cambios en el contenido de agua del tejido, modificaciones en la vascularización y variaciones en la respuesta sensitiva.

En determinadas situaciones también pueden observarse áreas de degeneración y cambios en la organización de las fibras tendinosas.

Estas modificaciones pueden identificarse mediante pruebas de imagen, como la ecografía.

Sin embargo, existe una cuestión especialmente interesante:

Encontrar cambios estructurales en un tendón no significa necesariamente que ese tendón tenga que doler.

Y aquí comienza una de las grandes particularidades del dolor tendinoso.

¿Por qué puede haber tendones alterados que no duelen?

Durante mucho tiempo se ha intentado establecer una relación directa entre el grado de alteración estructural de un tendón y la intensidad del dolor.

Sin embargo, esta relación no siempre se cumple.

Existen personas que presentan cambios importantes en sus tendones y mantienen una actividad física normal, sin dolor ni limitaciones.

Esto también se ha observado en deportistas de alto nivel, cuyos tendones pueden mostrar alteraciones estructurales y, aun así, continuar funcionando adecuadamente.

Por otro lado, encontramos personas con dolor persistente en las que los cambios observados en las pruebas de imagen no parecen explicar completamente sus síntomas.

Por tanto, debemos diferenciar tres aspectos:

  • La estructura: cómo se encuentra el tejido tendinoso.
  • El dolor: qué síntomas experimenta la persona.
  • La función: qué actividades puede realizar y cómo responde el tendón al esfuerzo.

Estos tres elementos están relacionados, pero no siempre evolucionan de la misma manera.

Esto es importante porque una prueba de imagen, por sí sola, no permite conocer toda la situación del paciente.

La historia clínica y la exploración funcional siguen siendo fundamentales.

¿Qué papel tiene la sensibilidad en el dolor tendinoso?

Otra de las líneas de investigación relacionadas con las tendinopatías estudia las posibles alteraciones de la sensibilidad.

Se ha planteado que, en determinados casos, pueden producirse cambios en la respuesta sensitiva del tejido y en los mecanismos que participan en la percepción del dolor.

Estos procesos podrían contribuir a explicar por qué algunas molestias se mantienen durante periodos prolongados.

Sin embargo, el dolor tendinoso presenta características propias y no todos los casos pueden explicarse mediante un mismo mecanismo.

Por eso, resulta difícil atribuir el problema a una única causa.

Cada persona puede presentar una combinación diferente de factores que influyen en la aparición y persistencia de sus síntomas.

¿Qué factores pueden favorecer la aparición de dolor tendinoso?

Además de los cambios relacionados con las cargas, existen diferentes factores individuales que pueden influir en la aparición de molestias tendinosas.

Entre ellos encontramos:

Factores metabólicos

Determinadas enfermedades, como la diabetes, pueden influir en las características y el comportamiento de los tejidos.

El sobrepeso y la obesidad también se han relacionado con una mayor predisposición a presentar algunos problemas tendinosos.

Características anatómicas individuales

Las diferencias en la anatomía y en la forma de realizar determinados movimientos pueden modificar cómo se distribuyen las fuerzas sobre los tendones.

Medicamentos

Algunos medicamentos, como determinados antibióticos del grupo de las quinolonas, se han relacionado con alteraciones tendinosas.

Actividad física y cargas

Los cambios bruscos en la intensidad, la frecuencia o el volumen de una actividad pueden aumentar las exigencias sobre el tendón.

Esto puede ocurrir al comenzar un deporte, aumentar los entrenamientos o repetir durante mucho tiempo un gesto determinado.

No obstante, ninguno de estos factores explica por sí solo todos los casos de dolor tendinoso.

La aparición de una tendinopatía suele depender de la interacción entre las características de la persona, las demandas de la actividad y la capacidad del tejido para responder a ellas.

La relación entre el dolor tendinoso y la capacidad de soportar cargas

Uno de los aspectos más importantes para comprender y tratar el dolor tendinoso es la relación entre la carga que recibe el tendón y su capacidad para tolerarla.

Los tendones están preparados para soportar fuerzas y adaptarse progresivamente a las exigencias del movimiento.

Sin embargo, cuando las demandas superan su capacidad de adaptación, pueden aparecer molestias.

Esto no significa necesariamente que el tendón se haya roto o que exista una lesión estructural grave.

Significa que debemos estudiar cómo está respondiendo a las cargas y qué factores pueden estar influyendo en esa respuesta.

Por ejemplo, una persona que comienza a correr y aumenta demasiado rápido la distancia o la intensidad puede experimentar dolor en el tendón de Aquiles.

También puede ocurrir que una persona que llevaba mucho tiempo sin realizar ejercicio comience una actividad para la que sus tejidos todavía no están preparados.

En ambos casos, resulta importante analizar las cargas que está recibiendo el tendón y cómo podemos mejorar progresivamente su tolerancia.

¿Cómo se trata el dolor tendinoso desde la fisioterapia?

El tratamiento comienza con una valoración individualizada.

Mediante la historia clínica y la exploración, el fisioterapeuta debe identificar las características del dolor, los movimientos que lo provocan y las actividades que están generando dificultades.

También es importante conocer la evolución de los síntomas, los antecedentes y las exigencias físicas de cada persona.

A partir de esta información, podemos establecer un programa de recuperación adaptado a sus necesidades.

El ejercicio progresivo como herramienta fundamental

Una de las intervenciones más importantes en el tratamiento de las tendinopatías es el ejercicio terapéutico.

Su objetivo es mejorar progresivamente la capacidad del tendón para soportar las cargas que necesita en la vida cotidiana, el trabajo o la práctica deportiva.

Para ello, el ejercicio debe adaptarse a la situación de cada persona.

No se trata de realizar movimientos de manera indiscriminada ni de aumentar las cargas sin control.

El fisioterapeuta debe seleccionar los ejercicios, ajustar su intensidad y progresarlos en función de la respuesta del paciente.

De esta manera, buscamos que el tendón recupere gradualmente su capacidad funcional.

¿Es necesario dejar de hacer ejercicio cuando duele un tendón?

No siempre.

En muchos casos, suspender completamente la actividad durante periodos prolongados no es la mejor estrategia para recuperar la tolerancia a las cargas.

Lo importante es identificar qué actividades están provocando una respuesta excesiva y cómo podemos modificarlas.

En ocasiones será necesario reducir temporalmente determinados esfuerzos, cambiar ejercicios o ajustar la intensidad.

Posteriormente, podremos aumentar progresivamente las demandas conforme mejore la tolerancia del tendón.

El objetivo final no es únicamente disminuir el dolor, sino recuperar la capacidad de realizar las actividades que la persona necesita o desea hacer.

¿Pueden utilizarse otras técnicas de fisioterapia?

Sí.

El ejercicio progresivo puede complementarse con otras intervenciones orientadas al control del dolor y al abordaje de los factores que influyen en la recuperación.

La elección de estas técnicas dependerá de la valoración clínica y de las necesidades del paciente.

Sin embargo, es importante que el tratamiento no se limite únicamente a aliviar los síntomas.

También debemos trabajar para mejorar la capacidad funcional del tendón y su respuesta ante las cargas.

¿Por qué es importante combinar fisioterapia y ejercicio?

En muchos problemas tendinosos, reducir el dolor es solo una parte del proceso de recuperación.

Una persona puede experimentar menos molestias, pero seguir teniendo dificultades para correr, saltar, levantar peso o realizar determinadas actividades.

Por eso, la recuperación debe incluir una progresión de las exigencias físicas.

La fisioterapia permite valorar el problema y establecer las primeras pautas de tratamiento, mientras que el ejercicio progresivo ayuda a recuperar fuerza, capacidad de carga y confianza en el movimiento.

En Kaukura Fisioterapia y Entrenamiento, en Moratalaz, entendemos que ambos aspectos pueden complementarse durante la recuperación.

El objetivo es que cada persona pueda volver a sus actividades habituales con una mejor capacidad para tolerar los esfuerzos que necesita realizar.

El dolor tendinoso es más complejo de lo que parece

El dolor tendinoso no siempre está directamente relacionado con el grado de alteración estructural que encontramos en una prueba de imagen.

Existen diferentes factores que pueden influir en su aparición y persistencia, y no todos los pacientes presentan las mismas características.

Sin embargo, sabemos que la capacidad del tendón para responder a las cargas es uno de los aspectos fundamentales que debemos valorar.

Por eso, el ejercicio progresivo ocupa un lugar central en el tratamiento de muchas tendinopatías.

Comprender cómo responde el tendón, adaptar las cargas y recuperar progresivamente su función son elementos esenciales para abordar este tipo de molestias.

¿Tienes dolor tendinoso? Podemos ayudarte en Kaukura

Si llevas tiempo con molestias en el tendón de Aquiles, la rodilla, el hombro, el codo o cualquier otra región, una valoración de fisioterapia puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo.

En Kaukura Fisioterapia y Entrenamiento, en Moratalaz (Madrid), podemos valorar tu situación y establecer un tratamiento adaptado a tus síntomas y objetivos.

Además, cuando está indicado, podemos combinar la fisioterapia con ejercicio terapéutico y entrenamiento progresivo para ayudarte a recuperar tu capacidad funcional.

Contacta con nosotros:

En Kaukura queremos ayudarte a recuperar el movimiento y volver a realizar tus actividades con confianza.

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