Fisioterapia postquirurgica

Fisioterapia postquirurgica

La fisioterapia es una disciplina dentro de las ciencias de la salud jóven, con campos de trabajo cada vez mayor y que debe todavía expandirse y consolidarse en numerosos ámbitos. Uno de los campos aún por descubrir para muchos es la fisioterapia postquirúrgica craneofacial, una especialidad muy concreta que se encarga de tratar a pacientes que han recibido recientemente una operación en la zona corporal craneofacial; es decir, en el área comprendida entre el craneo y la cara: como puede ser la mandíbula, los dientes o la nariz.

Las múltiples posibles cirugías por tanto que se pueden realizar son muchísimas: operaciones por fracturas debido a traumatismos, malformaciones de crecimiento óseo donde se pueden modificar mediante clavos y aperturas de espacio la conformacion craneofacial, trastornos en la articulación termporomandibular, reconstrucciones y/o derivaciones oncológicas, cirugías del tercer molar(muelas del juicio) e incluso por supuesto,cirugías de caracter estético.
Todas estas cirugías, que son bastante habituales, pueden favorecerse de un tratamiento de fisioterapia especialmente en la mejora de la calidad de vida,funcionalidad y en el control del dolor durante el proceso de recuperación. Sin embargo, debido a su todavía poco extendida difusión es raro que se suela enviar a una consulta de fisioterapia, bien por desconocimiento del paciente o incluso por otros profesionales de ciencias de la salud.

Existen dos tipos de pacientes generalmente que acuden a consulta, los que acaban de ser recientemente intervenidos y los que acuden de forma tardía meses después de la intervención y persisten multitud de secuelas. Por tanto, la intervención en cada una de estos perfiles es totalmente diferente y se debe de controlar los momentos de intervención perfectamente especialmente en los recientemente intervenidos.

Cuando un paciente acude a la consulta con una operación reciente, puede realizarlo pocos días después de que la intervención se haya realizado lejos de lo que generalmente se cree. En realidad, lo único que se debe de tener en consideración son las contraindicaciones del cirujano maxilofacial que se haya encargado de la operación y manejar los tiempos para comenzar a ganar movilidad y fuerza que el mismo haya indicado. Sin embargo, pocos dias despues la fisioterapia puede tener un papel interesante en el manejo del dolor de forma no farmacológica, pero también en la reducción de la inflamación, educación sobre el dolor y el procedimiento que debe de llevar el paciente tanto en consulta como por su cuenta de manera activa, o la introducción de ejercicio que no intervenga en la región pero sí pueda dar beneficios de manera secundaria,como el trabajo de la región cervical.

 

Una vez consensuados los tiempos con el cirujano,poco a poco se podrán ir introduciendo intervenciones más específicas sobre la zona como el trabajo de la cicatriz, el trabajo de la sensibilidad (muy afectada en muchos pacientes), o el control del edema. Además,poco a poco se podrá ir movilizando las áreas operadas como la mandíbula o musculatura involucrada con el fin de ir mejorando el estado funcional del mismo. Así, se irá progresando durante las siguientes semanas hasta conseguir la mayor funcionalidad posible dentro de las posibilidades de la intervención.

En caso de tratarse del segundo tipo de paciente, o aquellos que acuden tras meses después de la cirugía con múltiples secuelas, el tipo de intervención deberá de ser diferente especialmente debido a la alta posibilidad de sensibilización(alteración en el procesamiento de la sensibilidad,como puede ser la percepcion dolorosa alterada)por parte de este tipo de pacientes como son los postquirúrgicos. Cuando estos pacientes acuden, generalmente la inflamación y el edema son nulos y no suelen ser la causa del dolor, que suele estar muy expandido, y muchos de ellos acuden preocupados por la alta duración de sus secuelas. Por tanto aquí, el tipo de intervención fisioterapica deberá comenzar con un fuerte componente de educación para los pacientes con el fin de explicar el posible motivo de sus síntomas, para saber manejar todos aquellos factores psicosociales como la ansiedad o el miedo a mover la región y que pueden estar interfiriendo sobre el paciente de forma muy negativa.
Por otro lado,otro componente importante que suele estar modificado en estos pacientes son los denominados patrones motores, que consisten en esa habilidad combinada que tiene el cuerpo para realizar gestos y movimientos coordinando la musculatura de forma correcta. Nuestro cuerpo, que permanece en constante cambio de estos patrones con una capacidad que se llama neuroplasticidad, debido al dolor puede alterar de forma negativa multitud de patrones motores que deben de ser reorganizados o adaptados por el sujeto. Para ello el fisioterapeuta,mediante entrenamiento selectivo de la zona bien con ejercicios o con reentrenamientos del movimiento o de la sensibilidad, deberá conseguir,con la ayuda de un trabajo activo en su casa por parte del paciente,ese correcto funcionamiento.

En definitiva, la fisioterapia es una opción real para los pacientes postquirúrgicos con múltiples herramientas de acción para los pacientes que se pueden beneficiar de un proceso de recuperación mucho más corto y llevadero,pero también para los sistemas sanitarios a nivel económico, dado que puede reducir los tiempos de baja y de recaídas de forma considerable.

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