La Terapia Manual desde el punto de vista de la neurofisiología

La Terapia Manual desde el punto de vista de la neurofisiología

La Terapia Manual abarca toda aquella intervención en la cual el terapeuta utiliza sus manos en apoyo de su cuerpo, con el fin de producir efectos terapéuticos sobre el paciente. Es uno de los campos más estudiados de la fisioterapia, siendo sin duda el abordaje terapéutico más demandado por los pacientes en España y que ha demostrado tener grandes resultados en cuanto al tratamiento del dolor.

Antiguamente sus efectos eran atribuidos principalmente a mecanismos puramente biomecánicos, sin embargo, este planteamiento no explicaba con claridad alguno de los efectos que se observaban en investigación y en el ámbito clínico, tales como la reducción del dolor en zonas distales al lugar de la aplicación de la técnica. Durante los últimos años se ha investigado detenidamente los efectos neurofisiológicos que se producen tras la aplicación de las técnicas propias de la terapia manual que no pueden ser explicados únicamente mediante una visión puramente biomecánica.


Los primeros pasos de la terapia manual datan de la antigua Grecia, cuando Hipócrates de Cos describió una serie de técnicas enfocadas al tratamiento de las articulaciones, como la manipulación, tracción y demás técnicas para su tratamiento. Durante siglos posteriores este postulado griego fue practicado y desarrollado en diversas culturas, pero no fue hasta el siglo XIX con la aparición diversos campos diferenciados, como la osteopatía, quiropraxia, fisioterapia y medicina física, cuando se comenzó a formar las bases de lo que, en un futuro, y tras la adopción y. remodelación de técnicas, así como de la generación de métodos específicos, sería la terapia manual. Nombres como David palmer (quiropraxia), James Menell (osteopatía) y James Cyriax (medicina ortopédica) crearon técnicas con mayor o menor valor científico, las cuales fueron adoptadas y modificadas, creando métodos más actualizados y acordes con el conocimiento científico de la época, sin explicar a fondo los mecánicos neurofisiológicos. Estos fueron: Freddy Kalterborn, Geoffrey Maitland, Robin Mckenzie y Bryan Mulligan. Otros como Shirley Sharmann y Mitch McConnell, introdujeron el ejercicio terapéutico a la terapia manual.

Actualmente esta modalidad terapéutica abarca un amplio abanico de abordajes manuales o con ayuda instrumentales, pudiendo ser completado con ejercicio terapéutico en sus diferentes modalidades, para así conseguir alargar los efectos neurofisiológicos de la terapia manual.

Además, sus bases han sido asentadas gracias a la investigación. Desde principios de los noventa del siglo pasado y gracias al comienzo de la investigación neurofisiológica de los efectos de la terapia manual, se consiguió dejar atrás el enfoque puramente biomecánico, dado que se observó que había cambios en el dolor en zonas distales, lo que sugiere que no es relevante por completo la localización de la técnica. También mediante técnicas de imagen se comprobó cómo no había variaciones en la estructura propia del individuo, ni las técnicas eran tan precisas como se creía. Por tanto, las últimas líneas de investigación se empezaron a centrar en que pueden existir mecanismos neurofisiológicos mediados por el sistema nervioso (SN).

Los primeros estudios sobre los posibles efectos hipoalgésicos (disminución de la percepción dolorosa) mediados por el sistema nervioso y no por cuestiones biomecánicas que pueden mediar en la terapia manual, fueron encontrados en la experimentación básica con animales,
dado que en seres humanos para hallar tales resultados en ocasiones se debe bordear los límites de la bioética actual.


El posible mecanismo que más apoyo tiene ahora mismo es el de la activación del sistema inhibitorio de control descendente del dolor, un sistema de diferentes estructuras del sistema nervioso donde tiene su principal centro de control en la denominada Sustancia Gris Pericueaductal(SGP), y que tanto en animales como en humanos se ha demostrado que juega un papel importante en la conducta del dolor, el estrés y otros estímulos con respuesta coordinadas de un gran número se sistemas como el nociceptivo, sistema nervioso, simpático y el sistema motor, sobre todo gracias a la producción propia de nuestro cuerpo de diferentes sustancias utilizadas incluso en medicina o farmacología como los opioides.

A pesar de los resultados obtenidos en las líneas de investigación sobre las vías moduladoras del dolor, y concretamente con la importancia de los opioides endógenos(producidos por el propio cuerpo),existe cierta controversia entre los expertos acerca de la realidad o no de la presencia de este componente en la modulación del dolor tras realizar terapia manual. Esto es debido, a que la vía de actuación de los opioides lleva consigo una generación de tolerancia a largo plazo que no se observa en estas técnicas. Por eso, las líneas más recientes de investigación están centradas en comprobar la influencia o no, de opioides endógenos post-tratamiento.


Para concluir, otro de los factores que debemos controlar para el correcto abordaje del dolor en los pacientes es el ámbito biopsicosocial y conductual dado que, como según la IASP concreta, el dolor es una experiencia multidimensional, entre las que aparece una implicación emocional y conductual.

Ciertas variables de estas dimensiones se ha visto que van a influir en la capacidad de modular el dolor como puede ser el nivel de expectativas o las creencias del paciente ante la terapia. Por ejemplo, el nivel de expectativas se relaciona con resultados positivos en valoraciones funcionales.


Resumen de efectos terapéuticos:
Incluyendo los mecanismos de acción tanto biomecánicos como neurofisiológicos, concluimos que los posibles efectos terapéuticos son los siguientes:

  • Posibles cambios temporales en la longitud de estructuras de tejido conectivo de tipo capsular articular, ligamentos, músculos. Se pensaba inicialmente la posibilidad de que estos cambios fuesen permanentes, pero esta hipótesis perdió consistencia, ya que para esto se cumpliera sería necesario una fuerza capaz de producir microrroturas en el tejido, cosa que la TMO no es capaz de realizar
  • Mejora de la movilidad articular
  • Disminución de la restricción articular
  • Mejora de los patrones motores
  • Disminución de la percepción del dolor gracias una modulación de las aferencias
  • Activación del Sistema Inhibitorio descendente, lo que genera analgesia
  • Efectos simpáticos que se relacionan con una mayor cantidad analgésica

En conclusión, la terapia manual son una serie de técnicas de gran aceptación científica con numerosas líneas de investigación a sus espaldas, con una gran variedad de posibles efectos tanto a nivel neurofisiológicos como biomecánicos, pero que todavía necesita una mayor profundidad de estudio para especificar concretamente las causas de sus efectos.

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