Soluciones y manejo del reflujo en bebés

El reflujo gastroesofágico es bastante común en los bebés y ocurre cuando el contenido del estómago regresa al esófago. Esto puede causar regurgitaciones o vómitos frecuentes, especialmente después de las tomas. Es común y generalmente no es motivo de preocupación si el bebé está creciendo bien, con ganancia lineal de peso y no muestra signos de malestar significativo. Sin embargo, hay ciertos síntomas que pueden indicar un problema más serio, conocido como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Causas del reflujo en bebés:

  1. Inmadurez del esfínter esofágico inferior: Este músculo, anillo, que actúa como una válvula entre el esófago y el estómago cuya función es cerrarse para evitar el ascenso del contenido ácido al esófago y abrirse para permitir el paso de los alimentos al estómago, no está completamente desarrollado en los bebés, lo que permite que el contenido del estómago regrese al esófago creando sensación de acidez y ardor.
  2. Posición al alimentarse: Alimentar al bebé en una posición horizontal puede facilitar el reflujo.

 

¿Cómo identifico si mi bebé tiene reflujo?

Los síntomas más habituales que pueden ayudarte a identificarlos son los siguientes:

  1. Regurgitación frecuente
  2. Vómitos
  3. Irritabilidad o llanto después de las tomas
  4. Arqueo de la espalda durante o después de comer
  5. Problemas para dormir

 

¿Cómo puedo ayudar a mi bebé?

Como medidas y recomendaciones para mejorar los síntomas te recomendamos para el reflujo común:

  1. Alimentación en posición vertical: Mantén al bebé en posición vertical durante y después de las tomas para ayudar a prevenir el reflujo y facilitar el tránsito de la comida.
  2. Pequeñas y frecuentes tomas: Alimentar al bebé con cantidades más pequeñas y más frecuentes puede reducir la cantidad de reflujo al tener el estómago menos lleno.
  3. Espesantes para la leche: En algunos casos, el pediatra puede recomendar añadir espesantes a la leche para reducir el reflujo.
  4. Medicamentos: En casos más graves, el médico puede recetar medicamentos para reducir la acidez del estómago.

Te recordamos que la mayoría de los bebés superan el reflujo a medida que su sistema digestivo madura, generalmente alrededor de los 4 o 5 meses. Si tienes preocupaciones sobre el reflujo de tu bebé, es importante consultar con un pediatra para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

¿ENTONCES QUÉ ES LA ENFERMEDAD DE REFLUJO GASTROESOFÁGICO?

Hay en ocasiones que los síntomas pueden indicar la presencia de la enfermedad de reflujo gastroesfágico (ERGE), una patología similar al reflujo pero se asocias con síntomas mas severos y perdura mas allá de la infancia.

Los síntomas de la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE) son:

  1. Dificultad para ganar peso: Si el bebé no está aumentando de peso adecuadamente o se queda estancado durante un tiempo.
  2. Llanto excesivo e irritabilidad: Especialmente después de las tomas.
  3. Rechazo a la alimentación: Si el bebé se niega a comer o se arquea y llora durante las tomas.
  4. Problemas respiratorios: Tos persistente, sibilancias o dificultad para respirar.
  5. Vómitos intensos: Vómitos frecuentes y fuertes, más de unas pocas veces en 24 horas.
  6. Sangre en las heces: Presencia de sangre en las heces del bebé.

Si notas alguno de estos síntomas, es importante que consultes con un pediatra para una evaluación y posible tratamiento. La mayoría de los casos de reflujo mejoran con el tiempo y con algunas medidas simples, pero es crucial asegurarse de que no haya complicaciones subyacentes.

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El tratamiento para la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) en bebés puede variar según la gravedad de los síntomas. Además, de las citadas anteriormente para el reflujo común se pueden usar medicamentos bajo la estricta prescripción y control del pediatra como los inhibidores de la bomba de protones cuya función es reducir la acidez del estómago o antagonista H2 con la misma finalidad, e incluso antiácidos.

En casos graves y tras el estudio de especialista digestivo pediátrico se puede realizar cirugía con la finalidad de reforzar el esfínter esofágico y mejorar su funcionalidad.

 

¿QUÉ OTRAS HERRAMIENTAS TENGO?

Aun así, existen otras opciones de tratamiento que no implican cirugía como la fisioterapia y osteopatía pediátrica junto con las medidas anteriores y el control del pediatra.

La fisioterapia y la osteopatía pueden ser opciones efectivas y no invasivas para tratar el reflujo en bebés mediante la aplicación de técnicas de manipulación suave para mejorar la función del sistema digestivo y reducir la irritación del esófago. Estas técnicas pueden incluir masajes abdominales y ejercicios específicos. Los osteópatas utilizan técnicas manuales suaves para aliviar las tensiones y mejorar el funcionamiento de los órganos digestivos del bebé. Estas técnicas pueden ayudar a mejorar la movilidad del diafragma y la función del esfínter esofágico inferior, reduciendo así el reflujo.

También se aplican técnicas para movilizar suavemente la columna vertebral y el diafragma puede ayudar a aliviar la presión en el estómago y mejorar el reflujo por su relación entre los nervios que emergen de la misma y se extienden enviando información a las diferentes vísceras.
Junto con trucos o técnicas que puede aprender a usar los padres como ejercicios, maniobras y posiciones para alimentar al bebé que pueden reducir los síntomas.
De esta manera se consiguen beneficios adicionales como:

  1. Reducción del malestar: Estas terapias pueden ayudar a reducir el malestar y la irritabilidad del bebé, mejorando su calidad de vida y la de sus padres.
  2. Mejora del sueño: Al aliviar los síntomas del reflujo, es probable que el bebé duerma mejor y tenga menos interrupciones durante la noche.

Es importante consultar con un fisioterapeuta u osteópata especializado en pediatría para determinar el tratamiento más adecuado para tu bebé.

 

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